fecundacion

Esta frase que de tanto oirla se ha convertido en un tópico puede dejar de ser un concepto mental para convertirse en una experiencia.

No es fácil estar aquí, me refiero a estar en la tierra, tener un cuerpo y poder sentir la experiencia humana.

Aunque sólo sea a nivel biológico, sabemos que es muy poco probable que un espermatozoide llegue a fecundar a un óvulo, las probabilidades son mínimas. Y ya desde ahí, en un oportunidad irrepetible, tu alma se coló por esa fina rendija.

Desde entonces, tienes la capacidad de sentir. De sentir un cuerpo, con todo lo que eso implica. De estar y experimentar la maravillosa realidad humana.

Y este hecho, tan natural y extraordinario a la vez, se da por hecho… se menosprecia, y por tanto nos alejamos del milagro.

Ayer, después de un maravilloso trabajo a través de las Constelaciones familiares, donde tantas cosas se destaparon, donde los destinos de padres, hijos y abuelos se entremezclaban, logré sentir de nuevo El Milagro de la Vida.

La perfección que hay detrás de lo aparentemente imperfecto. La enfermedad que te salva la vida. El abuso a través del cual se busca amor y reconocimiento. Lo doloroso de tener que fragmentar tu corazón debido a las disputas entre padres y madres, y un largo ecétera. Y después, mejor dicho mientras tanto, la vida operando y esperando a ser mirada. A ser tomada.

Hasta el último momento hay bendiciones si nos permitimos escuchar con el corazón a quien habla, poder empatizar con quien siente y llegar a darnos cuenta de que no hay diferencia. Que todos somos esas palabras, sentimientos, encuentros y desencuentros destapados. Formando una mágica red interconectada a lo Supremo. Expresándose a través de la Vida, y esperando a ser vivida.

 

 

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